jueves, 1 de enero de 2026

sin título

Mi nombre es, bueno… era José, junto a Vanessa compartíamos un piso cerca de nuestra universidad. Yo era un chico tímido, poco movido y reservado, lo usual para un alumno de Ingeniería; por su parte, Vanessa era sociable y bastante atrevida. Pese a todo, convivíamos bastante bien e incluso podíamos acabar hablando por horas.

Después de varios meses había acabado el ciclo, yo honestamente quería dormir pero Vanessa quería salir de fiesta. Todo el tiempo me recordaba de un nuevo tipo de rave, algo llamado Swap Party, usando una máquina estaríamos en los zapatos de alguien más y fingiríamos ser ellos, lo entendí como una fiesta de roles y me pareció similar a los juegos de mesa de mazmorras. Según decía, era fácil de armar y si todos guardaban en secreto no iban a pasar problemas. Después de unas semanas acepté y Vanessa se puso a invitar personas a la Swap Party en nuestro departamento.

El día de la fiesta llegué un poco tarde, no era típico para mí ser invitado a estos eventos y para no quedar mal ante los amigos de Vanessa fui a la barbería y a comprar un nuevo outfit. Frente al edificio veía todas las luces y música que salían desde el departamento, así que entre lo más rápido que pude, hasta que casi al instante me cayó una especie de rayo.

Lo siguiente que sentí fue el rebote de mi pecho, baje la mirada y tenía unos grandes y carnosos senos de mujer. Fui corriendo al baño intentando ignorar todo y no podía creerlo.

“Neta soy tú?” Dije con una voz fina y aguda, tenía un largo pelo castaño y unas uñas pintadas, no tenía ni la más remota idea de lo que estaba pasando, donde estaba mi cuerpo, y peor…

¿!POR QUÉ SOY VANESSA¡?

Mientras más me veo al espejo, más me cuesta creer que todo esto sea real. Tengo tetas. Todo era demasiado raro, pero no podía contenerme, por el momento era la chica popular y tenía un cuerpo fantástico que todos desearían tener.

Aproveche y antes de salir me baje un poco el vestido, no me había fijado antes pero Vanessa era demasiado hermosa. Me tomé un par de fotos jugando con mi nuevo rostro y luego agarrando mis nuevos senos como premio. Ya antes de salir me quite el sostén y lo guardé para poder olerlo de regreso en mi cuerpo.

Ya en la fiesta aproveche para mezclarme con la gente, pretendiendo ser Vanessa y afirmando que como organizadora no podía intercambiar mi cuerpo. De todo lo qué pasó solo me acuerdo besos con chicas y chicos, perreos en mi nuevo culo, pero sobretodo los recuerdos nublosos de ver tantas personas besándose.

Lo único malo era que el cuerpo de Vanessa no aguantaba nada de alcohol y con creo que un par de latas ya me encontraba mareado. Termine sentado hasta que empecé a sentir ganas de ir al baño. Cuando iba a pararme vino un chico, pero tenía mi cuerpo… 

No tengo ni la más remota idea de que me paso, pero por más que me estaba orinando sentada quise hablarle, se presentó fingiendo ser yo y resaltando que éramos compañeros de cuarto y fue bien chistoso porque se había metido muy bien en el papel, mientras yo bromeaba resaltando ser la verdadera Vanessa pero también soltando poco a poco algunos pensamientos míos. 

“Apoco no tocarías mis chichis si estuvieses en mi cuerpo”, “Mira José, te conozco bien y perrearias como ninguna con mi culo”, “Cambiaria de lugar contigo para poder comerme toda”.

Si bien nos estuvimos divirtiendo un rato con nuestros comentarios, ya no podía aguantar más.

“Oye, ya pues… voy al baño espérame un ratito”.

Quería ir rápido al de visitas e intentar bajar con algo de agua lo hormonal que me estaba sintiendo.

“Eyyy… tampoco vayas tan apurada, eh! Ya sabes, donde entra uno también entran tres y hasta diez”.

Me respondió mientras se paraba y me seguía. Intente ir más rápido, pero quien sea que estuviese en mi cuerpo era más grande. Tres pasos míos eran uno suyo. Antes de entrar me agarro de la cintura y susurró,

“Ya pues Vanessa… sabes que vivimos acá, no? No pasa nada si nos metemos a uno de nuestros cuartos para usar ese baño”

Quería desde adentro correr o pedir ayuda, pero en automático le dije él sí más femenino de la historia. Y así nos fuimos juntos a mi cuarto, me tenía bien agarrada de la cadera mientras me daba pequeñas nalgadas.

Ya adentro dejamos que las cosas fluyeran, terminamos sin vestido y camisa, básicamente encuerados y a lo mucho salía a despedir a nuestros invitados, quienes se iban a la casa de sus respectivos cuerpos para despertarse el día siguiente en sus cuerpos originales, aunque por qué Vanessa no decía nada? No podía creer que se lo haya tomado tan enserio…

Antes de poder pensar, “José” me agarro del cabello y tiro contra la cama, me tuvo gran parte de la madrugada para su placer, recordándome todo lo que le había dicho y que prefería seguir en mí cuerpo para poder darle a mí, “Vanessa”, de gozar y solo tenia que seguirle la corriente por instrucciones de la máquina. De algún modo mi cuerpo se movió para seguir sus fantasías hasta que ya los dos nos cansamos y dormimos.

¿Qué excusa podría poner para cuándo Vanessa se levantará encuerda junto a mí?

Desperté y seguía en el cuerpo de Vanessa, “¡Maldición, sabía que era una mala idea!”, dije mientras sujetaba mis senos para que dejasen de moverse. Mientras mi cuerpo seguía dormido revisé el chat de la fiesta y absolutamente todos afirmaban haber regresado a sus cuerpos. Para colmo mi cuerpo se acababa de levantar y seguía siendo Vanessa,

“Te gustó lo que hice con la máquina, José?”

No hay comentarios:

Publicar un comentario

PROYECTO TRANS CEREBRE