"Obsesión"
Como cada mañana estaba tomando el autobús para ir al trabajo pensando en si valía la pena gastar 12 horas de mi vida en una fábrica solo para mantener a unos hijos buenos para nada que no me respetan y a una mujer que ya no me ama, pensaba si mi vida seguirá así hasta el final de mis días ya que al tener 52 años ya nada nuevo me esperaba o eso crei.
El camión se detuvo y entonces entró ella, Daniela era una chica de 18 años que recién ingreso a la universidad, día tras día coincidíamos en el autobús sin cruzar palabra pero había algo en ella que me cautivaba, un día ella en el autobús se sentó con una amiga y ellas hablaron de que harían el fin de semana, ahí fue cuando lo entendí, entendí que la envidiaba, envidiaba su juventud, envidiaba su belleza, envidiaba sus amistades, envidiaba su futuro, con odio y fuerza deseaba todo lo que ella tenía, debía ser mio y solo mío, yo debía ser ella.
Gaste todos mis ahorros en un par de aretes que supuestamente servían para transformar personas entre si, una persona cuerda no haría tal decisión pero la envidia me cegó, con los días descubrí donde vivía ahora solo era momento de emboscarla.
Una noche mientras vigilaba a la distancia vi como sus padres salían quedando ella sola, este era mi momento de actuar, entre por la ventana y camine con sigilo, ahí fue donde hablamos por primera vez.
-No me haga daño.
Dijo con voz temblorosa, día tras día coincidíamos pero ella no sabía quién era pero eso estaba apunto de cambiar, le grite que se pusiera uno de los aretes, ella asustada y sumisa accedio con temor, yo me puse el otro y no pasó nada, estaba furioso creí que me habían estafado hasta que........
-Mi cabello, mi cabello se está cayendo.
Ella comenzó a llorar por lo que pasaba, yo lo sabía había comenzado el cambio, una larga cabellera empezó a crecerme mientras que mi barriga se achicaba más y más, por otro lado Daniela engordaba cada segundo perdiendo su forma esbelta que la caracterizaba pero los cambios más importantes ocurrieron ahora, 2 pequeños pechos me crecieron, mi cintura se estrecho, mis labios se volvían más finos junto con mi cara.
-¿Que me esta pasando?
Gritaba Daniela mientras veía como algo entre sus piernas crecía, las mayas negras y delgadas que llebava dejaban ver su nueva virilidad mientras yo perdía la mía, en verdad se veía ridículo un señor gordo en ropa de chica que no le quedaba mientras que mi anterior ropa me quedaba gigante, el último cambio ocurriría, nuestros huesos se reacomodaron, mientras yo me encogía ella ganaba altura.
-¿Qué nos pasó?
-¿Porqué te pareces ami?
Ella decía asustada, mientras yo puse una mano en mis caderas y con una sonrisa le dije:
-No nos parecemos en nada, tu solo eres un viejo gordo fracasado que vino a agredirme, lárgate de aquí antes de que llame a la policía.
Ella corrió como pudo jurando que esto no se quedaría así, mientras yo estaba exitado, ahora todo era mio, su futuro, su familia, su juventud y su cuerpo me pertenecian yo no desaprovecharia esta oportunidad.
Era un dia como cualquier otro y los meses habian pasado, me levante, tome un baño, tome una panti rosa con un moñito, la deslice sobre mis piernas, me puse un pantalon de mezclilla con un top negro, prepare mi almuerzo y me despedi de mis padres, mientras bajaba del autobús ahí la vi a la distancia, la antigua Daniela caminaba por la calle con pesadez en sus movimientos y tristezaen su cara, nuestras miradas se cruzaron, ella me veía con rabia mientras yo le guiñe el ojo, parece que el destino siempre pone hodo donde debe estar.
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