jueves, 1 de enero de 2026

cambio

“¡Órale, Mary! Mueve ese culo como tambo y tráeme el Blue Label de papá,” soltó ‘Leonor’, recostada en el amplio jardín, disfrutando del atardecer y con ganas de mojar su piel con el agua clorificada de la piscina.

“¡Ah, chinga tu madre! ¿Ya puedes dejar de llamarme así, tarado?” le espetó ‘Doña Mary’, empuñando el trapeador por la mancha de vómito que yacía a unos pocos metros de ‘Leonor’. 

“¿Tarado yo? Tú fuiste el burro que nos dejó metidos en estos pinches cuerpos. Se suponía que seríamos los papás de la morra. Pero no, ¡claro que no! A alguien le dio flojera hacer bien el conjuro. ¿Y ahora? Aquí estamos… En el pellejo de las únicas dos pendejas sin acceso a las cuentas.”

‘Leonor’ se acarició el cuello y bajó la mano lentamente hasta su falda corta. “Aunque mírame… soy la niña. A ti, en cambio, te tocó ser la gata. Y si miento con que te llevaste un collar mío, te corren de aquí como a perro en periférico.”

‘Mary’ dejó caer el trapeador con un golpe seco. “Cálmate, imbécil. Podemos regresar a nuestros cuerpos. Solo hay que conseguir un vato que sepa moverle al software, meternos a la Darknet y contactar a la bruja.”

“¡Namames, Mary! ¿Montar todo ese desmadre desde aquí? Aparte, ¿quién pagará? ¿Yo? Leonor y la criada del rancho, actuando como compas… Nadie se lo traga.”

‘Mary’ frunció el ceño. “Mira, si quieres, yo puedo ser la esposa. Digo, ya le agarré gusto a esto de ser mujer…”

“¡Ay, no me chingues!” ‘Leonor’ la interrumpió con una carcajada. “Yo no quiero cambiar ni madres. Estoy a gusto. No tenemos la lana que planeamos, pero siendo la morra de varo, conseguiré lo que se me antoje. Y para limpiar… te tengo a ti, Doña Mary.”

“¡No serías capaz!” exclamó ‘Mary’, abriendo los ojos.

“¿Capaz? Capaz y media. Ahora soy la niña de la casa. Lo único que esperan de mí es que encuentre un galán buenote y forrado de billetes. ¿O qué? ¿Quieres regresar a ser Juan y Miguel, buscados en cuatro estados? Porque yo no.”

La expresión de ‘Leonor’ se iluminó. “Mira, Mary, porque ando de buenas… además del whisky, escoge uno de mis bikinis, el más pequeño que encuentres. Quiero ver esos chicharrones colgando.”

“¡Chingas a tu—!”

“No, neta, con ese cuerpazo te verías buenísima, perra.”

Tras un rato regresó ‘Mary’ al patio, “¿Aquí está tu Blue Label, señorita, ¿algo más? ¿O me traigo también las aceitunas rellenas de caviar pa’ completar la mamada?”. ‘Leonor’, quien tenía la mano por dentro de la falda de baño, volteó para ver si Juan había agarrado el trago correcto, se quedó con la mirada boquiabierta. “¡Te ves como sacada de calendario de mecánico, cabrón!”.

El diminuto bikini azul que ‘Mary’ había escogido parecía una segunda piel, tensándose sobre su cadera ancha y abrazando su generoso busto como si estuviera diseñado para convertir cada mirada en pecado. Ella bajó la mirada a sí misma, levantó las cejas con una sonrisa perversa y le dio una vuelta a su nuevo cuerpo. “¿Qué tal? Pa’ ser honesta, ni yo sabía que podía verme así de buenota.” Dio un pequeño brinco, haciendo que su busto se balanceara con descaro.

“¿Sabes? Hay que brindar, mi sirvienta, dame un whisky bien helado, pagado por quien iba a ser nuestro cuerpo”. “¿Celebramos qué, exactamente?”, respondió ‘Mary’.

“Celebramos que por fin tengo un par de muslos que no parecen moronga con pelos,” respondió ‘Leonor’. “Y tus pechos también”, mencionó mientras se lanzaba hacia ‘Mary’, quien esquivó a ‘Leonor, “¡¿Qué chingados te pasa?!”, increpó ‘Mary’.

“Órale… ¿tan seria la mujercita? Estos no son nuestros cuerpos. Ándale, relájate un poco y entra a la alberca.”
Así ambos entraron al agua.

‘Leonor’ se impulsó con gracia en la piscina. Dio una vuelta completa bajo la superficie y emergió sin esfuerzo, sacudiendo el cabello rubio con un movimiento elegante. “¡Eso es! Así se hace un volantín, Doña Mary. Aprende de la que sabe.”

‘Mary’, con el busto sobresaliendo como si estuviera a punto de reventar las costuras del diminuto bikini, resopló. “Ay, vete a la verga. Me aprieta tanto este pinche traje de baño que siento que me corta la circulación. Al chile, no sé cómo las viejas aguantan.” Se jaló las tiras del top, que se clavaban en su espalda. “¡Mira nomás, parezco tamal mal amarrado!”

‘Leonor’, flotando con aire de suficiencia, echó una mirada intencionada al pecho de su compañera. “Sí, no mames… ¡Traes dos globos de feria en vez de tetas! Con razón te sientes apretada, esas cosas necesitan doble espacio.”

‘Mary’ se cruzó de brazos, empujando aún más su busto hacia arriba. “Pues mínimo tengo algo que mostrar. Tú nomás traes pecho de tabla de planchar. Ni un volantín te hace crecer las chichis, ni con milagros.”

‘Leonor’ rio, llevándose una mano al pecho plano con desdén juguetón. “¿Y qué? Lo mío es elegancia. Lo tuyo es… lujuria. Te van a cobrar sobrepeso en la aerolínea.”

‘Mary’ soltó una carcajada y se acomodó de nuevo las tiras del bikini, que seguían peleando contra su carne. “¡Ah, chinga, ya me estoy cansando! Necesito deshacerme de esto o salir desnuda, porque neta, no puedo respirar”. “Yo te ayudo”, mencionó ‘Leonor’, antes de nadar hasta ‘Mary’ y ayudarla a quitarse el sostén, dejando sus senos flotar como globos de agua.

Ambos rieron mientras el whisky seguía fluyendo. El calor del alcohol mezclado con el revoltijo de hormonas los tenía vibrando de energía y emociones desconocidas. Leonor flotaba boca arriba, sintiéndose libre. “Con todo y tus problemas de tamal amarrado, te ves bien buena. Pero a ver, ¿qué hacemos después? Dime, Mary, ¿cómo disfrutamos estos cuerpazos?”

‘Mary’ bebió de su vaso, suspirando con satisfacción. “Fácil. Salimos por ahí y la rompemos. No hay nada que no podamos hacer, más aún con tu tarjeta. ¡Vamos a un bar, nos empinamos unos Bacachos y usando algo que nos de un buen escote, les rompemos el corazón a todos!”

‘Leonor’ alzó su vaso. “¡Por nuestros cuerpos nuevos! Y por todo lo que estos melones y estas piernas van a conseguir.”

Se miraron, y sin otra palabra, salieron de la piscina con dirección a las duchas, para lavarse el uno al otro, con ‘Leonor’ estrujando los pechos del cuerpo de la empleada, y con esta agarrando firmemente el culo de la hija del patrón.

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¡Buenas! Aquí Sofía:3

Sé que quizá sea un poco tarde pero, ¿les gustaría ver una historia del día de los reyes magos? Los tkm<3

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