Poco a poco paso de acariciar su cara, a sentir su suave piel, abdomen delgado y curvo, hasta llegar a estrujar sus nuevos pechos, “No puedo ni recordar cuando mis senos eran tan pequeños y firmes como estos, quizá desde que era niña, ya me cansaban esas bolas”.
Martina quiso explorar un poco más su cuerpo, justo mientras se había quitado el pantalón fue interrumpida por un grito desde el otro lado de la casa, “¡Aurora, baja, ya está la mesa!”. Martina algo frustrada, mientras buscaba algo limpio que ponerse, “¡Ya bajó!”. Si bien le gustaba ser joven nuevamente, no estaba nada contenta con tener padres sobre-protectores vigilándola constantemente, especialmente después de 18 años de haberse independizado, “¿Acaso por esto me quitó el cuerpo? ¿Por sus fastidiosos padres?”
Mientras Martina exploraba su cuerpo, a muchísimas cuadras de distancia la verdadera Aurora estaba haciendo lo mismo con el cuerpo de su maestra. Afortunadamente cuando efectuó el cambio de cuerpos, Martina ya había acabado su horario por la semana y más aún, la real Martina no fue a buscarla para confrontarla por el cambio.
Martina era la nueva maestra del curso de Cívica del colegio, Aurora se encontraba frustrada de su vida y del horrible control que tenían sus padres sobre esta. Buscando un poco de vuelta a su casa, encontró el puesto de una vidente logrando sacar un hechizo para cambiar cuerpos permanentemente, decidió aplicarlo con su maestra Martina al considerar que su trabajo era fácil y que al ser nueva, no notarían cambios en su personalidad, además de que amaba su cuerpo de 38 años.
Pasó toda la tarde frente al espejo combinando ropa y haciendo conjuntos que la asombraban, casi todo quedaba bien en el cuerpo de su maestra, siguió así hasta que llegó la noche y mientras modelaba lencería que había encontrada guardada escucho cómo alguien entraba por la puerta.
“¿Qué haces ahí tirada?”, dijo el marido de su maestra, Jonás. Apenas Aurora lo miró se quedó profundamente enamorada de ese hombre y decidió aprovechar que técnicamente ya era su marido. “Solo esperando a tener una caliente, muy caliente noche con mi hombre, o quitando indirectas, quiero que me hagas tuya en la cama”, dijo Aurora mientras acariciaba sus grandes tetas para exitar a Jonás.
“Guau amor, ¿estás bien? Te noto distinta a los otros di-“, Aurora se paró del suelo antes de que Jonás terminará de hablar y juntó sus cuerpos, asegurándose de que su pecho esté en contacto con sus tetas, “Ni te imaginas por cuantos años he esperado y deseado esto”, dijo Aurora mientras empezó a besar a Jonás, cayendo ambos en la cama. Pero antes de ponerse en acción, Jonas interrumpió el momento, “Solo déjame limpiarme rápido ahí abajo para que te sepa mejor”.
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