Mauro fue junto a su amigo Alonso de vacaciones a la Isla del Cambio o Swap Island. En un principio se enteraron de aquel lugar por un anuncio de televisión, el cuál garantizaba que sin duda alguna aquella isla te iba a garantizar recuerdos para toda tu vida, imposibles de olvidar.
Una vez llegaron a la Swap Island una mujer, que trabajaba para el hotel se les acercó para informarles acerca de la isla, "Buenos días, mi nombre es Mario y es un gusto atenderlos, nuestro objetivo es que ustedes construyan sus recuerdos en el cuerpo de alguien más, para hacer más entretenida su experiencia hemos decidido asignarlos al área de adultos y hemos seleccionado al azar sus dos cuerpos: Laura y Mónica; la probabilidad de tener algún cuerpo es exactamente la misma para no tener complicaciones o quejas de los clientes, acompañenme para que puedan iniciar sus vacaciones ".
Ambos amigos fueron llevados a una habitación donde se sentaron a esperar algún aviso, en eso Mauro parpadeó y vio que se encontraba en un cuarto similar pero solo de mujeres. Al bajar la mirada vió que ahora era de piel blanca, rubia y sobretodo que era una mujer. La extrañeza lo invadió, después de todo antes era un hombre de color mestizo. Por inercia apretó sus pechos, viendo como una mayoría de las mujeres en la sala hacían lo mismo. Lastimosamente, Mauro fue interrumpido por la misma señora de antes, quién llamo a él y a su amigo Alonso, quien también tenía el cuerpo de una mujer.
Mario, les contó sobre sus nuevos cuerpos. Mauro era Laura una chica española de 23 años, quién había ido sola a la Swap Island. Alonso era Mónica, una mujer argentina de 26 años que junto a su grupo de amigas fue a la Swap Island. Les informo que como habían pedido, compartirían cuarto, salvó que con los cuerpos de ambas mujeres. Por comodidad el hotel prestaba ropa a los huéspedes durante su estancia, por lo que no debían llevar equipaje, incluso las bebidas estaban incluidas. Mauro le dijo a Alonso para ir a ver la ropa, ahí ambos ayudados por el personal descubrieron la medida de su pecho y aprendieron a maquillarse. Escogieron lencería, brassiers, zapatillas, faldas, vestidos, blusas, bikinis, pulseras, polos y sandalias de su gusto para ir a su cuarto.
Lo primero que ambos hicieron fue desnudarse en su totalidad, pese a que tuvieron problemas para desabrochar sus sostenes, lograron desnudarse, ambos cuerpos se humedecieron al verse desnudas, pese a que fisiológicamente eran mujeres con vagina y tetas tenían la mente de cualquier otro hombre. Ambos sacaron sus bikinis y se vestían mientras contemplaban tanto sus nuevos cuerpos femeninos, como el de su amigo, ambos riéndose del movimiento de sus tetas mientras se ajustaban sus sostenes, "¡Está bien genial ser una vieja, hay que ir a la disco a perrear como putas!", dijo Alonso, "Sabes que preciosa, hay que presumir nuestros magníficos culos y curvas en la playa, igual ya tenemos puestos los bikinis", respondió Mauro mientras estrujaba los pechos de Mónica.
Salieron del cuarto y se dirigieron a la playa mientras manoseaban a todas las otras mujeres que pasaban, dejándose también estrujar sus pechos por los otros huéspedes, "Me encanta, somos mujeres!".
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