miércoles, 7 de enero de 2026

el reflejo de otra

El reflejo de la otra
Nadie sabía exactamente cómo ocurrió. Una noche común, después del baile escolar Valeria, la chica más popular del instituto, se miró al espejo y vio un rostro que no era el suyo. Frente a ella estaba Lucía, la chica apartada, siempre callada, con sobrepeso que causaba burlas por parte de ella y sus amigas pero ahora ella no era no era la abusadora si no la chica a la que tanto despreciaba, le costaba moverse con tanto peso extra, su respiración era pesada, sentía que sudaba por todas partes, cada paso era un esfuerzo constante, toco sus caderas sintiendo la inmensidad de estas, subió sus manos a su abdomen, esto ya no era plano si no inflado y flácido, aún sin creer lo que pasaba se puso a llorar.
Y del otro lado de la ciudad, Lucía despertó en una habitación desconocida, rodeada de trofeos, maquillaje y fotografías de fiestas donde nunca había sido invitada, se levantó de la cama sintiendo gran agilidad y ligereza como si se hubiera quitado un gran peso de encima, se acercó a un espejo y vio el rostro de valeria, naturalmente ver ese rostro frente a ella venía acompañado de burlas hacia ella pero esta vez Valeria se veía tan asutada como ella ya que ese ahora era su reflejo, con timidez se dio la vuelta y vio su nuevo yo, traero redondo, cara definida y abdomen plano, ahora era como las chicas que la criticaban, empezó a saltar y a correr por la habitación sintiendo la ligereza y potencia del cuerpo bien trabajado de valeria, era como pasar de una carcacha a un auto deportivo de agencia, Lucía aún no lo podia creer esto era como en las películas pero ahora era su realidad.
Al principio, ambas pensaron que era un sueño. Pero pronto descubrieron que estaban atrapadas en los cuerpos de la otra.
Valeria, ahora en el cuerpo de Lucía, sintió por primera vez las miradas de burla en los pasillos, la exclusión, los susurros disfrazados de risas, la indiferencia de quienes antes la adulaban, los compañeros hacían ruidos de cerdo cuando comían o fingían terremotos cuando caminaba, ella odiaba todo esto afirmaba que había aprendido su lección y que no volvería a molestar a nadie más pero quería su cuerpo devuelta, sus plegarias eran constantes pero nadie las contestaría.

Lucía, en cambio, probó lo que era recibir elogios y que la gente fuera amable con ella,  el poder de una sola palabra suya para cambiar el ambiente, la sensación de ser admirada le agradaba, pero a diferencia de la anterior Valeria ella no sería cruel con los menos agraciados ni siquiera con la nueva Lucía, ambas aceptaron sus nuevas vidas pero mientras Lucía abrazo los cambios con agradecimiento Valeria lo hizo con odio y resignación, supongo que debemos tratar bien a los demás, nunca sabemos cuando nos toca estar arriba y cuando nos toca estar abajo.

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